La insulina y la lipólisis (quema de grasa)

Los depósitos de grasa en su cuerpo son los tejidos metabólicamente activos y dinámicos. Dos fuerzas opuestas determinan la cantidad de grasa que se tiene alrededor de día en día. Lipogénesis es el proceso que conduce a la deposición de lípidos y el crecimiento del tejido de grasa, mientras que la lipólisis es el proceso de descomposición de las grasas y de eliminación. Estas dos actividades fisiológicas son controladas por las hormonas secretadas por el páncreas, gónadas, la hipófisis y las glándulas suprarrenales. Adrenalina, noradrenalina, glucagón, hormona del crecimiento, estrógenos, testosterona, cortisol e insulina todos los roles de juego en el metabolismo de la grasa.

Insulina

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La insulina es secretada por las células beta del páncreas en respuesta al aumento de los niveles de glucosa en el torrente sanguíneo. El consumo de alimentos – particularmente proteínas e hidratos de carbono – solicita la liberación de insulina por el páncreas, mientras que el ayuno reduce la producción de insulina. La insulina provoca la absorción de glucosa por las células del músculo, hígado y la grasa, lo que reduce las concentraciones de glucosa en sangre. Además, la insulina estimula la captación de ácidos grasos por las células grasas, que convierten estas moléculas de lípidos a los triglicéridos. Los triglicéridos se almacenan para su uso futuro. Por lo tanto, la insulina promueve la lipogénesis.

La lipólisis

Cada vez que sus necesidades de energía aumentan o su nivel de glucosa en la sangre cae, la producción de hormonas que movilizan sus reservas de energía empieza a subir. Estas hormonas – el glucagón y la epinefrina, por ejemplo – estimulan la lipólisis, que consiste en la descomposición de los triglicéridos almacenados en el tejido adiposo. Los ácidos grasos y moléculas de glicerol liberados por la lipólisis son luego oxidados para satisfacer sus necesidades energéticas. Las hormonas que se oponen a la insulina y estimulan la lipólisis se llaman hormonas contra reguladores. Una revisión publicada en septiembre de 1999 en “Endocrinología y Metabolismo Clínicos del Norte de América”, informa que las hormonas contra reguladores son vitales para mantener el suministro constante de glucosa necesaria para la función normal del cerebro.