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Menos lácteos, más salud

La humanidad no está bien adaptada a la leche. Casi un 70% de la población mundial tiene algún grado de intolerancia, pero tu capacidad de procesarla depende de tu línea evolutiva.

Mucha gente, particularmente los descendientes de Asiáticos y Africanos, no pueden digerir la lactosa, o azúcar de la leche. El resultado de su consumo es sufrir de diarrea y gases. Para quienes pueden digerir la lactosa, sus productos derivados son dos azúcares simples: glucosa y galactosa.

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¿Y el calcio? ¿Tendré menos masa ósea?

Los productos lácteos ofrecen un sentido de seguridad falso a quienes les preocupa la osteoporosis. En países donde los productos lácteos no son generalmente consumidos, hay realmente menos osteoporosis que en los Estados Unidos. Estudios han mostrado los pequeños efectos de los productos lácteos sobre la osteoporosis. El Estudio de Salud de las Enfermeras de Harvard hizo seguimiento a 78.000 mujeres por un período de 12 años y encontró que la leche no las protegía contra las fracturas de huesos. De hecho, quienes bebieron tres vasos de leche al día tuvieron más fracturas que quienes raramente bebían leche.

Yo misma lo he comprobado, mi masa ósea actualmente es 100 gramos más que hace unos años, ¿cómo lo he conseguido?

Incorporando vegetales verdes, semillas, frutos secos, algas y algunos suplementos como calcio coral y magnesio. Evitando productos lácteos, alimentos procesados, edulcorantes, azucares, etc.

Pero eso no lo es todo, realizar ejercicios que potencian la fuerza está demostrado que también ayudan, ya que aumenta la síntesis de la matriz ósea, las células encargadas del hueso encargadas de del desarrollo y del crecimiento llamados osteoblastos.