¿Para qué sirve la vitamina K y dónde se encuentra?

2 de octubre de 2026

Alimentos ricos en vitamina K para la coagulación y salud ósea: kiwi, aguacate, arándanos, espinacas, frutos secos y lácteos.

Índice

Una alimentación con verduras, huevos y algo de pescado suele aportar vitamina K sin demasiado esfuerzo, pero muchas personas desconocen para qué sirve exactamente o cuándo conviene prestar atención a su consumo. En este artículo explico sus funciones principales, los alimentos que la contienen, la cantidad orientativa para adultos y las precauciones importantes con anticoagulantes y suplementos.

La vitamina K participa en la coagulación y ayuda a mantener unos huesos sanos

  • Coagulación sanguínea: permite activar proteínas que ayudan a detener las hemorragias.
  • Salud ósea: interviene en proteínas relacionadas con la mineralización del hueso, aunque no sustituye al calcio ni a la vitamina D.
  • Alimentos principales: verduras de hoja verde, brócoli, coles, aceites vegetales, huevos, queso y algunas carnes.
  • Ingesta adecuada: la EFSA establece 70 µg al día para adultos, también durante el embarazo y la lactancia.
  • Precaución: quienes toman warfarina deben mantener estable la cantidad de vitamina K que consumen.

Para qué sirve realmente la vitamina K

La vitamina K es una vitamina liposoluble, es decir, se absorbe junto con las grasas de la dieta y puede almacenarse en cierta medida en el organismo. Su función más conocida es participar en la activación de proteínas que intervienen en la coagulación de la sangre.

Su papel en la coagulación

El hígado necesita vitamina K para producir varios factores de coagulación, entre ellos los factores II, VII, IX y X. Sin ellos, la sangre tarda más en formar el coágulo que cierra una herida. Por eso una carencia importante puede manifestarse con hematomas frecuentes, sangrado prolongado o hemorragias.

En una persona sana, una dieta variada suele cubrir esta función. Yo no interpretaría cualquier moratón como una falta de vitamina K, porque también puede deberse a golpes, medicamentos, alteraciones de las plaquetas u otras causas que debe valorar un profesional sanitario.

Lee también: Pepino en tu dieta - ¿Es tan bueno como dicen?

Su relación con los huesos

La vitamina K también activa proteínas como la osteocalcina, relacionada con la incorporación de minerales al tejido óseo. Esto explica su interés dentro de una estrategia completa para cuidar los huesos, junto con proteínas suficientes, calcio, vitamina D y ejercicio de fuerza.

Conviene poner los suplementos en su sitio. Algunos estudios relacionan una mayor ingesta de alimentos ricos en vitamina K con una mejor salud ósea, pero los resultados sobre tomar cápsulas para prevenir osteoporosis o fracturas no son uniformes. No la considero un atajo ni un sustituto de una alimentación adecuada y del entrenamiento.

Qué tipos de vitamina K existen y dónde aparecen

Cuando se habla de vitamina K se engloba una familia de compuestos. Los dos grupos que más interesan desde el punto de vista nutricional son la vitamina K1 y la vitamina K2.

Forma Nombre habitual Fuentes principales
Vitamina K1 Filoquinona Espinaca, acelga, berza, lechuga, brócoli y otras plantas verdes
Vitamina K2 Menaquinonas Algunos alimentos fermentados, quesos, huevos, carnes y vísceras

En la dieta europea, la K1 procedente de las verduras suele ser la fuente más relevante. La K2 incluye varias formas, como MK-4 y MK-7, pero todavía existen diferencias en los datos disponibles sobre su presencia en los alimentos y sobre el efecto de suplementarla.

La absorción mejora cuando las verduras se acompañan de algo de grasa, por ejemplo aceite en una ensalada o frutos secos junto a un plato de brócoli. No hace falta añadir grandes cantidades: una alimentación normal ya proporciona el contexto necesario para aprovecharla.

Alimentos con vitamina K para incorporarla a diario

Las verduras de hoja verde son las grandes protagonistas. Espinaca, acelga, berza, col rizada, perejil, lechuga romana y hojas de nabo pueden aportar cantidades relevantes. Además, el brócoli, la coliflor, el repollo y las coles de Bruselas permiten variar la dieta sin depender siempre de la misma ensalada.

  • Hojas verdes: funcionan bien en ensaladas, salteados, tortillas o cremas.
  • Brócoli y coles: son opciones prácticas para acompañar legumbres, pescado, arroz o patata.
  • Aceites vegetales: contienen cantidades variables y ayudan a absorber las vitaminas liposolubles.
  • Huevos, quesos y carnes: aportan sobre todo formas de vitamina K2, aunque en cantidades menos predecibles.
  • Alimentos fermentados: algunos, como el natto, son especialmente ricos en K2, pero no forman parte habitual de la dieta española.

En la práctica, no hace falta calcular cada microgramo. Una pauta sencilla consiste en incluir una ración de verdura verde la mayoría de los días y alternarla con brócoli, coles y otras hortalizas. La EFSA indica que las verduras de hoja y las del género Brassica son las fuentes alimentarias más importantes en Europa.

Tampoco recomendaría eliminar estos alimentos por miedo a la vitamina K. Esa preocupación solo requiere una planificación específica cuando existe tratamiento anticoagulante o un problema médico que afecte a la coagulación.

Cuánta vitamina K necesitas al día

La referencia europea de la EFSA fija una ingesta adecuada de 70 µg diarios para adultos. Se trata de una cifra orientativa para planificar la alimentación, no de una dosis que todo el mundo deba perseguir con suplementos.

Grupo Referencia orientativa
Adultos 70 µg al día
Embarazo 70 µg al día
Lactancia 70 µg al día
Niños y adolescentes La cantidad cambia según edad y peso

El NIH utiliza cifras distintas para adultos en sus tablas de referencia, con 90 µg para mujeres y 120 µg para hombres. Esta diferencia no significa que una de las entidades esté recomendando una megadosis, sino que las autoridades emplean métodos y criterios de referencia diferentes.

Para un adulto sano, la mejor respuesta no suele ser comprar un complemento, sino revisar si come suficientes verduras. Cuando hay una dieta muy restrictiva, una enfermedad intestinal, cirugía bariátrica o problemas de absorción de grasas, la recomendación debe individualizarse.

Qué ocurre si falta vitamina K

La deficiencia clínicamente relevante es poco frecuente en adultos sanos. Puede aparecer cuando el organismo no absorbe bien las grasas o los nutrientes, por ejemplo en algunas enfermedades intestinales, después de una cirugía bariátrica o tras tratamientos prolongados con ciertos antibióticos.

Los signos que pueden hacer sospechar una alteración son hematomas sin causa clara, sangrado fácil o heridas que tardan demasiado en dejar de sangrar. No sirven para confirmar el diagnóstico por sí solos, así que no aconsejo automedicarse con vitamina K ante estos síntomas.

En los recién nacidos la situación es diferente, porque nacen con reservas reducidas y reciben medidas preventivas específicas según el protocolo sanitario. Esa realidad no debe extrapolarse a adultos que simplemente quieren mejorar su dieta.

Suplementos, anticoagulantes y errores frecuentes

El mayor cuidado corresponde a las personas que toman warfarina u otros tratamientos cuya eficacia depende de la coagulación. Un aumento o una reducción brusca de la vitamina K puede modificar el efecto anticoagulante y aumentar el riesgo de sangrado o de formación de coágulos.

La recomendación habitual no es prohibir todas las verduras, sino mantener una ingesta regular y parecida de una semana a otra. Si alguien empieza una dieta con muchos batidos verdes, elimina de golpe las ensaladas o quiere tomar un suplemento de K2, debe comentarlo antes con su médico o farmacéutico.

También pueden influir algunos medicamentos que reducen la absorción de grasas o de vitaminas, como el orlistat y determinados secuestradores de ácidos biliares. La lista exacta depende del tratamiento, por lo que conviene revisar la medicación completa y no solo el nombre del complemento.

Un error común es pensar que “más” significa “mejor”. La vitamina K no es un producto para acelerar la recuperación muscular, adelgazar o sustituir la vitamina D. Si no existe una indicación profesional, yo priorizaría los alimentos y reservaría los suplementos para situaciones concretas.

La forma más sencilla de cubrir la vitamina K

Para la mayoría de las personas, la estrategia es bastante simple: incluir verduras verdes con frecuencia, combinarlas con una fuente moderada de grasa y mantener una dieta variada. Esa pauta cubre la función relacionada con la coagulación y suma un alimento útil para la salud ósea, cardiovascular y digestiva.

La respuesta cambia si hay anticoagulantes, una enfermedad intestinal, cirugía bariátrica o signos de sangrado. En esos casos, la vitamina K deja de ser solo una cuestión de nutrición general y debe ajustarse con un profesional que conozca tu historial y tu tratamiento.

Este artículo tiene un carácter exclusivamente informativo y educativo. El material se ha elaborado con el apoyo de modernas herramientas analíticas y lingüísticas (IA). Antes de tomar una decisión, consulte a un experto.

Preguntas frecuentes

Participa en la activación de proteínas necesarias para la coagulación sanguínea y contribuye a activar la osteocalcina, relacionada con la mineralización de los huesos. Para cuidar la salud ósea debe combinarse con proteínas suficientes, calcio, vitamina D y ejercicio de fuerza.

La vitamina K1 se encuentra sobre todo en espinaca, acelga, berza, lechuga, brócoli y otras verduras verdes. La vitamina K2 aparece en algunos alimentos fermentados, quesos, huevos, carnes y vísceras. En Europa, las verduras son la fuente alimentaria más relevante.

La EFSA establece una ingesta adecuada de 70 µg diarios para adultos, embarazadas y mujeres en periodo de lactancia. El NIH utiliza otras referencias, de 90 µg para mujeres y 120 µg para hombres, porque aplica criterios diferentes.

No suele ser necesario eliminar las verduras, pero sí mantener una ingesta regular y parecida de una semana a otra. Los cambios bruscos, como empezar muchos batidos verdes, eliminar ensaladas o tomar un suplemento de K2, deben consultarse antes con un médico o farmacéutico.

Calificar artículo

Calificación: 0.00 Número de votos: 0

Etiquetas:

vitamina k salud ósea coagulación warfarina

Compartir artículo

Javier Olvera

Javier Olvera

Hola, soy Javier Olvera y cuento con 12 años de experiencia en el mundo del entrenamiento, la nutrición y el fitness integral. Desde que comencé mi viaje en este ámbito, me he sentido fascinado por cómo una buena alimentación y un entrenamiento adecuado pueden transformar no solo el cuerpo, sino también la mente y el bienestar general. Me apasiona ayudar a las personas a entender los conceptos de la nutrición y el ejercicio, y disfruto desmitificar temas complejos para que sean accesibles y aplicables en la vida diaria. A lo largo de mi trayectoria, he trabajado en diversas áreas, desde la creación de planes de entrenamiento personalizados hasta la elaboración de guías de nutrición que se adaptan a las necesidades individuales. Mi enfoque siempre ha sido proporcionar información útil, precisa y actualizada, asegurándome de que mis fuentes sean confiables y que las tendencias en fitness y salud sean presentadas de manera clara. Estoy aquí para acompañarte en tu camino hacia un estilo de vida más saludable y activo.

Escribe un comentario