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Dieta y leptina.

La leptina para perder peso

Muchos estudios han permitido establecer que las dietas rápidas hechas para perder peso, que son bajas en calorías, ocasionan una rápida reducción de los niveles de la hormona leptina que viaja por el torrente sanguíneo. Con la falta de la hormona, se produce un aumento del apetito que frecuentemente se da cuando las personas reducen en proporciones significativas el consumo de calorías.

Evita restricciones intensas de calorías. Algunas personas te dicen que elimines las calorías prácticamente por completo. Lo puedes hacer si así lo deseas, pero asegúrate de no enviarle a tu cuerpo señales de que estás muriéndote de hambre. Si no recibes los nutrientes suficientes, tu cuerpo comenzará a dejar de funcionar correctamente y tus hormonas se descontrolarán. Además tu apetito será incrementado.

Duerme. Hacer esto afecta directamente la raíz del problema: el sueño regula los niveles de leptina y de ghrelina (la ghrelina es la hormona que le dice a tu cuerpo que tienes hambre). Si no descansas lo suficiente, tu cuerpo comienza a producir ghrelina y a no producir leptina.

¿Hay alimentos que contienen leptina o alimentos que la reducen?

Existen alimentos que pueden balancear los niveles de leptina que fluyen en el cuerpo, ayudan pues a saciar el apetito, sentirnos llenos, disminuir la fatiga, incrementar el metabolismo y comunicarle a nuestro cerebro que estamos llenos de energía.

Limita tu consumo de fructosa. La fructosa inhibe los receptores de leptina. Es posible que tengas mucha leptina en tu cuerpo, pero si no se puede detectar e identificar, no te servirá de nada. Por eso, reduce el consumo de fructosa, concretamente el sirope o jarabe de maíz con alto contenido de fructosa, para que tu cuerpo pueda hacer su trabajo.

Incorporar alimentos que contengan proteína ayudaran también a saciar y a mejorar el físico.

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Los principales culpables aquí son los productos procesados. La fructosa se utiliza frecuentemente como un endulzante de bajo costo en bebidas gaseosas, galletas y otros tentempiés dulces que podemos encontrar distribuidos en las alacenas de muchas cocinas. Por lo tanto, la forma más simple de reducir tu consumo es asegurarte de que lo que sea que estés comiendo, sea algo que jamás ha estado cerca de una planta envasadora.

Según los estudios, alimentos que ayudan a balancear los niveles de la hormona Leptina son:
  • el aceite de hígado de bacalao
  • el salmón
  • Nuez
  • el aceite de pescado
  • el aceite de linaza
  • el atún
  • la sardina
  • frijoles de soya o habas de soja (la de color verde se conoce como adamame en algunos países)
  • Tofu (comida asiática a base de soya)
  • Camarón
  • Coliflor
  • Calabaza invernal
  • Col de Bruselas (repollo de Bruselas)
  • Espinaca
  • Alga espirulina
  • Semillas de chía
  • Aceite de Canola
  • semillas de Cáñamo
  • Arroz Salvaje (es una hierba con forma de arroz)

 

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Amenorrea o ausencia de la menstruación en mujeres deportistas.

La presencia de ciclos normales con una ciclicidad de entre 21 a 35 días, tienen que ver con una estrecha interacción entre los sistemas endocrino y reproductor.

La amenorrea se define como la ausencia de la menstruación, pero para ser considera un trastorno, esta ausencia debe mantenerse en el tiempo. No existe un acuerdo entre los diferentes médicos a la hora de establecer el tiempo a partir del cual se puede considerar patológico, unos hablan de 3 meses, otros de 6…

El ejercicio físico intenso, puede suprimir los ciclos menstruales en muchas mujeres, principalmente en aquellas que practican deportes de resistencia, pero siempre depende de la intensidad de la actividad.

Normalmente al disminuir la actividad o en los periodos de descanso suele restaurarse el ciclo menstrual normal siempre y cuando aumente el peso corporal y el porcentaje de grasa. Normalmente no se ve afectada la fertilidad.

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La amenorrea puede ser primaria o secundaria.

Amenorrea Primaria es cuando la niña no ha presentado aún su primera menstruación o menarca, pero sí están presentes las características sexuales secundarias a la edad de 16 años.

Amenorrea Secundaria es la pérdida de la menstruación por tres o más ciclos consecutivos en una mujer que ya ha tenido su menarca, o tener menos de tres períodos al año.

Se estima que entre el 2% y el 5% de las mujeres en edad reproductiva, que no están embarazadas o amamantando, experimenta algún tipo de amenorrea secundaria.

Estudios realizados al respecto informan que entre un 1% y un 44% de las mujeres atletas experimenta amenorrea en un momento dado. La razón de esta variabilidad tan amplia que presentan los estudios realizados reside, probablemente, en la definición de amenorrea utilizada y en las diferentes subpoblaciones de atletas que han sido estudiadas. Las deportistas adolescentes están más predispuestas a la amenorrea debido a la maduración incompleta del eje hipotálamo hipofisario gonadal.

El control del ciclo menstrual normal yace en el eje hipotálamo-hipofisario gonadal. La secreción pulsátil de hormona liberadora de gonadotrofinas (GnRH) por el hipotálamo, estimula la producción y secreción de la hormona luteinizante(LH) y folículoestimulante(FSH) por la hipófisis anterior, que a su turno estimulan al ovario para la producción de estradiol y progesterona y la ovulación en la mitad del ciclo.

La amenorrea asociada a la Triada del Atletismo Femenino es conocida como “amenorrea hipotalámica , lo que refleja un trastorno de la descarga pulsátil de GnRH por el hipotálamo, con la consiguiente disminución de la secreción de LH y FSH. La disminución en la secreción de LH conduce a una disminución de los estrógenos por falta de estimulación ovárica, en un ovario, por otro lado indemne.

Para explicar este fenómeno se han postulado diversos mecanismos, así parece ser que la amenorrea deportiva refleja un trastorno de la descarga pulsátil de la GnRH por el hipotálamo. Hay un aumento de los opioides endógenos, los que actuando a nivel de la eminencia media del hipotálamo inhiben la descarga de GnRH, así como la corticotrofina (CRF) ha sido señalada, también, como posible inhibidora de la producción de LH vía GnRH.

La melatonina y la dopamina, que aumentan con el ejercicio aeróbico pueden, también, disminuir la secreción de GnRH, lo mismo que el hipercortisolismo. La prolactina también, experimenta un aumento transitorio durante el ejercicio intenso, lo que podría provocar la impregnación prolactínica del ovario en maduración, efecto suficiente para retardar aún más la maduración del ovario adolescente por el efecto de la gonadotropina hipofisaria FSH.

Esto puede condicionar un retardo en la menarca o provocar una amenorrea transitoria, semejante a lo que ocurre en la madre que amamanta. Recientemente, luego del descubrimiento de la Leptina, una proteína secretada por los adipositos y de acuerdo a las últimas publicaciones, muy probablemente esta hormona se exprese, también, en las células trofoblásticas, en el amnios y en el cerebro, se ha relacionado potencialmente como partícipe en la amenorrea atlética. Es una hormona involucrada en la saciedad y en el incremento del gasto de energía. Esta hormona tiene una estrecha relación con la iniciación de la maduración sexual y el progreso de los eventos puberales, así como con la fertilidad femenina. Sus niveles plasmáticos están relacionados con el porcentaje de grasa corporal y con el índice de masa corporal (IMC o BMI). Su disminución es causante de amenorrea. La disminución del grado de adiposidad menor del 15% y del nivel de leptina plasmática menor de 3 ng por ml en mujeres jóvenes, la función reproductiva se deteriora significativamente por el estado deficiente de nutrición.

En estudios efectuados en mujeres atletas con alto rendimiento se comprobó que los niveles plasmáticos de leptina se encuentran significativamente disminuidos en relación a los controles. En las atletas con amenorrea no se observó la elevación nocturna de los niveles de la hormona, como ocurre normalmente.

En las bailarinas de ballet con grasa corporal francamente disminuida se comprobó interrupción en la ovulación.

Han sugerido que por cada año de entrenamiento de alta intensidad antes de la menarca ésta se retrasa en 5 meses. Existe, de acuerdo a esta autora y en nuestra propia experiencia un porcentaje crítico de grasa corporal por debajo del cual no hay menstruación.

Existen muchas controversias respecto de este tema. Actualmente se está poniendo énfasis en la investigación sobre la responsabilidad que le cabe en la amenorrea atlética al estrés debido al ejercicio y a la disponibilidad energética.

La nutrición un factor clave.

Es muy importante valorar los aspectos nutricionales ya que, en la mayoría de los casos, son el principal factor desencadenante de la tríada, por este motivo se debe hacer un interrogatorio alimentario completo del consumo diario de alimentos.

La dieta que siga la deportista siempre tiene que ser preinscrita por un profesional y se ajustará a sus necesidades personales, teniendo en cuenta las características de la deportista así como el tipo de deporte. En la mayor parte de las dietas suele ser imprescindible:

  • Aumentar el aporte calórico de forma gradual
  • Incluir complementos nutricionales para asegurar el aporte calórico y de nutrientes
  • Aporte de vitaminas y minerales según las deficiencias que se hayan detectado.

Los trastornos alimentarios pueden causar serios problemas médicos. La pérdida de líquido y electrolitos durante las purgas pueden ocasionar serios problemas, tales como la deshidratación y patologías que alteren el equilibrio ácido-base así como posibles problemas cardíacos como arritmias.

Estas anomalías junto con la deshidratación provocan consecuencias como la disminución de la coordinación, el equilibrio y la función muscular. Por lo tanto este comportamiento es perjudicial para su salud y contraproducente en su rendimiento físico.

Tratamiento y prevención

Debido a que la combinación entre trastornos alimentarios y ambiente deportivo constituye una situación especial, el deportista afectado es único y requiere aproximaciones especiales para su recuperación y tratamiento. La mayoría de las investigaciones existentes en esta área se han centrado más en la prevalencia de los trastornos que en su prevención y tratamiento. El conocimiento de la prevalencia ayudará a las personas que trabajan con los atletas que padezcan estos desórdenes. Sin embargo, la cuestión parece menos importante que el hecho de que muchos atletas sufren los trastornos y necesitan tratamiento.

Es necesario que el entorno del deportista (entrenador, preparador físico…) esté informado de los factores de riesgo y de la etiología de los problemas del comportamiento alimentario, con objeto de poder identificar con rapidez la presencia de dichas patologías. Es igualmente importante que los deportistas, a partir de un cierto nivel de competición, tengan un seguimiento regular que incluya una evaluación psicológica y nutricional